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Diferenciar entre deseo y necesidad para evitar la codicia

Diferenciar entre deseo y necesidad para evitar la codicia

En nuestro día a día, vemos a todas horas anuncios que nos hablan de teléfonos móviles, relojes, coches… y observamos cómo se promueve la codicia como una señal de éxito social, sin tener en cuenta las repercusiones negativas que esto puede tener en la salud mental.

Y ¿qué es la codicia? Es el deseo vehemente de tener muchas cosas, poseerlas, sobre todo artículos materiales y riquezas, de manera que sus deseos no tienen límite y van mucho más allá de lo que de verdad se necesita.

Las personas codiciosas consideran que sólo sus posesiones le darán una posición y un lugar en la sociedad, por lo que se centra en tener más y más cada día. Su pensamiento se basa en el conocido “tanto tienes, tanto vales”, y por tanto quien posee más bienes es quien más valor tiene, y nadie puede tener más que él.

Hay especialistas que consideran que esta actitud tiene su origen en una distorsión de la realidad que altera el afecto y la valoración tanto de la propia persona como de quienes están alrededor de ella, y todos sabemos que una de las características de los trastornos mentales es la combinación de alteraciones de la conducta, la percepción, las emociones, el pensamiento y también las relaciones con otros.

Por tanto, si la codicia es un trastorno mental, ¿cómo puede evitarse? ¿Y cómo podemos educar a los niños para evitar que sean personas codiciosas? Hay algunas sugerencias para llevarlo a cabo.

  • Promover la valoración de sí mismo basándose en sus habilidades y capacidades, con el fin de desarrollar la autoconfianza.
  • Promover la valoración de los demás resaltando las habilidades y capacidades que éstos tengan, con el fin de evitar el egocentrismo y desarrollar la empatía.
  • Aprender a diferenciar entre el deseo y la necesidad, con el fin de que se atienda a las propias necesidades y también a las de los demás.
  • Disfrutar de cada momento tratando de hacerlo con una mínima inversión de tipo económico, con el fin de desarrollar la creatividad.
  • Orientarle para que su búsqueda de la felicidad se oriente tanto a la satisfacción personal como a la colectiva, y no a tener más y más posesiones.

Para evitar la codicia en los niños hay que empezar por uno mismo y predicar con el ejemplo. El disfrute y la satisfacción personal y colectiva son la vía para que nuestra salud mental sea adecuada.

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