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Las supersticiones y por qué surgen

Las supersticiones y por qué surgen

Una superstición es la creencia de que un fenómeno o situación concretos tienen una explicación de tipo místico o mágico, que se asume cultural o socialmente sin que haya ningún tipo de demostración científica que lo confirme.

Existen muchas supersticiones diferentes, y existen porque alguien las crea y también porque las personas las transmiten. Pero ¿cuál es su origen? Cada superstición tiene una respuesta a esa pregunta.

Estas son algunas de las supersticiones más comunes:

Romper un espejo trae 7 años de mala suerte
Esta superstición procede de una época en la que se creía que el reflejo de una persona era una representación de su alma, y si el espejo resultaba dañado también el alma se dañaba.

Si se derrama sal se tiene mala suerte, pero se soluciona tirando sal sobre el hombro izquierdo
Se creía que la mala suerte se revertía echando sal sobre el hombro izquierdo porque la creencia decía que un espíritu maligno estaba detrás y a la izquierda de la persona y la sal tirada sobre ese hombro entraba en sus ojos y le espantaba.

Supersticiones “gatunas”
Existen muchas supersticiones cuyos protagonistas son los gatos: que tienen 7 vidas, que tendremos mala suerte si nos cruzamos con uno de color negro, que soñar con gatos significa traición, que va a llover si un gato está mirando por la ventana… Las supersticiones sobre gatos probablemente proceden del Antiguo Egipto, donde el gato era un animal sagrado y matar a uno era un sacrilegio. Las que están relacionadas con gatos negros posiblemente comenzaron durante la Edad Media y la asociación que se hacía de los felinos de este color con las brujas, lo que llevaba a pensar que las mujeres que tuvieran un gato negro como mascota eran practicantes de la brujería.

Decir “Jesús” después de que alguien estornude
En la antigüedad, especialmente en Grecia y Egipto, los estornudos eran considerados una advertencia divina, y los antiguos griegos solían decir “que Júpiter te conserve” o “¡Vivid!” a las personas después de estornudar. Los romanos decían “¡Salve!” y los primerosa cristianos sustituyeron el nombre de Júpiter por el de Jesús.

Las supersticiones son muy diversas, y quienes creen en ellas las consideran tan reales que su vida llega a girar alrededor de su superstición, mientras que los escépticos las ven como tonterías o cuentos.

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