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Cómo evitar criar a un niño consentido

Cómo evitar criar a un niño consentido

Todos conocemos algún caso de niños demasiado consentidos, cuyo comportamiento no conoce límites. Dan órdenes a los padres, manejan la vida familiar a su antojo y chantajean a aquellos que no les dan lo que quieren. En ocasiones se le consienten al niño los caprichos, los comportamientos inadecuados o las malas contestaciones porque se cree que aún es pequeño y no es algo tan grave, porque la situación agota a los padres o porque se tiene miedo a que el niño pueda crecer con un trauma.

Pero esas excusas son un error, al igual que el creer que el niño cambiará según vaya creciendo.

Consentirle esos comportamientos al niño puede hacer que cuando alcance la adolescencia sea un joven violento y agresivo tanto con la familia como con las personas de fuera del entorno familiar. Hará lo posible por imponer su ley y no tolerará la frustración.

Cómo son los niños tiranos
Los niños tiranos y consentidos abusan de su sensación de poder, fuerza y superioridad en cualquier clase de situación para obtener lo que quiere. Tratan de ser siempre el centro de atención y no conocen límites en sus caprichos, mostrándose desobedientes, desafiantes y sin capacidad para escuchar.

Lo que no se le debe consentir al niño

  • No cumplir con las normas. Un niño disciplinado no desarrolla un trauma, sino que aprende.
  • Salirse con la suya siempre. Las concesiones son aceptables, pero también tiene que saber que “NO” significa “NO”.
  • Resolver siempre sus problemas. Si un niño no sabe, por ejemplo, doblar las camisetas, tenemos que enseñarle a hacerlo y no doblarlas siempre por él.
  • Malas maneras y falta de respeto. No se tiene que permitir que el niño trate de esa manera a los padres. Sin gritar, pero enérgicamente, se le dice que no se acepta ese comportamiento por su parte.
  • Darle todo lo que pide. Si a un niño se le dan sus caprichos y regalos continuamente, su hambre no se saciará sino que siempre querrá más. El “NO” ayuda al niño a aprender a enfrentarse a las frustraciones y a desarrollar su propio autodominio.
  • Exigirle obediencia. El niño luchará por imponer su poder si siempre le exigimos que obedezca, y a medida que crezca pensará que las normas no se han hecho para él.
  • Chantajear. Si el niño ve que al chantajearnos consigue lo que quiere, lo utilizará como herramienta para imponer su voluntad.

La tiranía que desarrollan algunos niños tiene su origen en la permisividad al educarle, mediante la cual se le enseñaron sus derechos pero no sus obligaciones, y el resultado es que no madurase correctamente. Los niños, desde la infancia temprana, tienen que aprender a vivir en sociedad captando, viendo y sintiendo afecto mientras al mismo tiempo los padres les enseñan empatía, valores, y a ponerse en el lugar del otro, en lo que os demás sienten y piensan.

Consejos para no consentirle demasiado al niño

  • No vale la excusa de “mi hijo ha salido así”. Los niños no “salen” de tal o cual manera, sino que se forman.
  • Definir normas de disciplina durtante los primeros tres años de vida del niño es algo fundamental.
  • Quererle más no significa consentirle todo. El niño, en la medida en que le exigamos, nos querrá más. Un “te quiero” y un abrazo demuestra más que el dale caprichos continuamente.
  • Si por mucho que digamos “NO” el niño sigue cogiendo berrinches y enfadándose, no debemos alarmarnos. Madurar lleva su tiempo.
  • Si regañamos o castigamos al niño cuando nos trate con malos modos, pedirá perdón.
  • Aunque el niño es el rey de la casa, la vida de la familia no gira siempre en torno a él.

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